Tal y como nos cuenta un artículo de www.psynnoticias.com a lo largo de las Historia se han producido diversas revoluciones en lo que a relaciones humanas respecta.
La idea de familia, de pareja, de amor devienen en constante cambio, y en los últimos tiempos de manera más acentuada, y sobre todo acelerada.
El movimiento flower power del etapa hippy de los sesenta y setenta, las parejas homosexuales tanto de gays como de lesbianas, la legalización del matrimonio u otros modelos amparados bajo el epígrafe de “pareja de hecho” constatan estos progresos.
Antes de la era de internet y el amor online, ya existían antecedentes de empresas que proporcionaban el contacto y la compatibilidad entre personas que querían formar pareja, pero que debido a determinadas circunstancias sociales, personales o hasta geográficas no podían desarrollar sus proyectos vitales de forma plena.
Pero llegó la red y con ella el amor online. Como en las revoluciones mencionadas, la aceptación del contacto a través de internet tuvo en sus inicios gran reticencia por parte de muchos usuarios, pero con el avance y normalización de esta poderosa herramienta de comunicación el número de contactos y de personas que han iniciado y madurado su amor online, ha aumentado exponencialmente.

¿Y qué tiene de malo? Esa es la pregunta que se hacen los que mantienen alguna forma de contacto personal a través de las cientos de páginas que facilitan esta labor. Más que nunca es posible (confiando en la sinceridad de tu interlocutor) encontrar perfiles que se adapten a nuestros gustos, nuestros objetivos personales y nuestras inquietudes. El amor online no ha hecho nada más que empezar.
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